San Pedro de Atacama
Si tienes agrado por los paisajes llanos, suaves, secos y desiertos, San Pedro de Atacama, en Chile, te ofrece la opción de vivir una experiencia única, con variedad de opciones en cuanto a paisajes, excursiones, comidas, arte y actividades propias de la zona norte.

Para llegar a este gélido paraíso ubicado en el Trópico de Capricornio de la II Región de Antofagasta, se puede tomar un avión o bus desde la ciudad de Santiago hacia Calama, desde dónde se recorre escasos 100 kilómetros para llegar al Oasis de San Pedro de Atacama, la puerta de entrada a uno de los parajes más bellos bajo la Cordillera de Los Andes.
El poblado de San Pedro de Atacama se ubica en medio de un oasis alimentado por el río San Pedro, entre la Precordillera de Domeyko y la Cordillera de los Andes. Este Oasis, debe su origen a las lluvias del “invierno boliviano” en el desierto de Atacama, dando vida a frondosa vegetación, constituida por Algarrobos, Chañares y Pimientos.
Si se viaja por tierra se tiene la posibilidad de recorrer, al menos, visualmente, las salitreras circundantes al enorme desierto, lleno de relieves, geografías imponentes y microclimas que permiten a sus habitantes subsistir con actividades agrícolas practicando métodos de cultivo usados desde hace miles de años, tal como los rituales para venerar a la Tierra o Pachamama en agradecimiento por su generosidad cada año.
Entre los volcanes más importantes de la zona destacan el Licancabur, el Miño, Ollague, Paniri y San Pablo, casi todos con elevaciones de más de 5.000 m.s.n.m, el volcán Lascar es el más llamativo por sus fumarolas activas. Casi no hay lluvias durante el año, constituyéndose en el Desierto más Árido del Mundo, por lo cuál es bueno llevar factor de protección solar a mano.
En el poblado de San Pedro, se puede encontrar variadas alternativas de aventura, como el sunboard sobre dunas de arena, la ascensión de cerros y volcanes, a pie, a caballo o bien, en vehiculo para personas con poca resistencia a las largas caminatas. La fluctuación térmica del ambiente es grande, alrededor de -10ºC antes de la salida del sol y entre 15ºC-20ºC cuando ya ha salido.

Durante las noches atacameñas, se observa a simple vista la Vía Láctea, la cual brinda un espectáculo muy luminoso y llamativo, que no tiene nada que envidiarle a los cielos de la IV Región.
Entre los atractivos más visitados tenemos El Valle de la Luna, las Termas de Puritama, los Géisers del Tatio, Lagunas y Salares, casi todas a más de 4.000 metros de altitud, los Sitios Arqueológicos, Tours de Observación de Flora y Fauna Nativas, Tours Astronómicos, para observar las estrellas, planetas y constelaciones ya sea dentro del poblado o en los desérticos alrededores, también está la posibilidad de recoger piedras volcánicas dignas de coleccionar.
La cercanía del poblado con Bolivia y Argentina permite combinar opciones de recorrido. Entre la fauna nativa que rodea el camino de regreso así como los Salares y Lagunas se pueden ver ñandúes, vizcachas, llamas, guanacos y vicuñas si se tiene suerte. Las Termas de Puritama es un río termal con temperaturas entre 38ºC-40ºC ubicadas dentro de un profundo cañon rocoso, en el que aún existen algunas terrazas de cultivo, ruinas y vegetación nativa. Sus pozones al aire libre se encuentran rodeados de naturaleza vírgen.
La flora y fauna nativas de la localidad, ha logrado sobrevivir a pesar de las duras condiciones climáticas, adaptándose a la escasez de agua, y los altos contenidos de sal y arsénico contenidas en ésta.
Entre las opciones de alojamiento, hay para todos los viajeros, desde lujosos hoteles cinco estrellas, de varios cientos de dólares por noche, que ofrecen alternativas de excursiones diarias, spas, y salas de entretención, están las posadas y hosterías, y los campings con todo tipo de instalaciones para pasar la noche. Para divertirse por la noche, existe la opción de visitar pubs, escuchar jazz, o simplemente, ir a bailar.
Por la Calle Caracoles, se encuentran las agencias de tours Astronómicos, durante el día es posible visitar previa reserva, el Observatorio Astronómico Científico Paranal, administrado por el European Southern Observatory, el cuál ofrece un tour de dos horas para conocer las instalaciones de este enorme complejo científico.
Para los amantes de la gastronomía autóctona y/o internacional, hay restaurantes para elegir preparaciones en base a carnes de llamo, mariscos, cereales nativos, quinua, algarrobo y chañar, sin contar con las deliciosas salsas y cartas de vinos nacionales. Un plato recomendable es la “patasca”, su costo no supera los USD 10 por persona. En un restaurant internacional pueden cenar la luz de las velas por USD 15 o USD 20 por persona. En la localidad hay una variada oferta de orfebrería exclusiva, artesanía en lanas naturales, teñidas a mano, y souvenirs típicos.
San pedro se transformó en la capital arqueológica del turismo no tradicional desde que el jesuita belga Gustavo Le Paige, en 1963, se asentará en la localidad y fundara el Museo Arqueológico, dedicándo su vida a desentrañar los misterios ocultos de la cultura atacameña.
El turismo mas enfocado a lo científico que a lo aventurero, que en sus comienzos ofreció San Pedro, durante los últimos años ha evolucionado hacia un turismo más masivo debido al fenómeno de la globalización que comenzó a verse más fuerte con la llegada de las telecomunicaciones, sin embargo, no por ello se pierde su magia y estoicismo, su gente lucha por mantener vivas las tradiciones, tales como la larga procesión que antecede al Vía Crucis para semana santa.
Arqueológicamente, San Pedro es aún un misterio por descubrir, debido a que sólo un 4% de sus ruinas han sido excavadas, el resto, permaneces aún dormido bajo las calientes arenas del desierto. Uno de los lugares más conocidos y hermosos para visitar en este aspecto es la Aldea de Tulor, se estima tiene 3.000 años de antigüedad. Aunque Tulor es la aldea arqueológica que mejor representa a la cultura atacameña, aún quedan cientos de otras por descubrir, algunos, ya se están investigando.
via: dondeviajar.es